A la sombra del secreto: Las novelas ocultas de Jane Austen
- Amelia Wilde
- 4 sept 2023
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 27 oct 2023
El mundo de la literatura celebra a menudo a los elocuentes y expresivos, a los que proclaman audazmente sus palabras al mundo.

Jane Austen, la querida autora conocida por su ingenio incisivo y sus novelas intemporales, tenía un secreto. Aunque sus obras han adornado las estanterías de las bibliotecas y los corazones de los lectores durante siglos, el proceso de su creación fue una empresa clandestina.
A pesar de su innegable talento, componía sus obras maestras literarias en el mayor secreto. Tras las puertas cerradas de su casa familiar, se retiraba a un rincón privado, con la pluma preparada sobre pequeñas hojas de papel.
Pero, ¿por qué esta figura de la literatura, cuyas obras adornarían algún día las estanterías de las bibliotecas y cautivarían los corazones de millones de personas, decidió ocultar sus escritos al mundo?
La respuesta a este enigma es tan polifacética como los propios personajes de Austen. Una razón clave reside en las normas y expectativas sociales de su época. A finales del siglo XVIII y principios del XIX, el papel de la mujer en la sociedad estaba muy delimitado. Las mujeres debían cumplir con las obligaciones domésticas y ajustarse a las expectativas de la sociedad refinada. Participar en la esfera pública como autora se consideraba impropio e inaceptable socialmente para una mujer de su posición.
Como resultado, Austen escribió sus novelas en secreto, protegiendo sus esfuerzos creativos del juicio y el escrutinio de un mundo que aún no estaba preparado para acoger plenamente a las escritoras.
Esta práctica no era exclusiva de ella; muchas escritoras de su época ocultaban su identidad tras seudónimos o publicaban anónimamente.
Un vívido ejemplo de la escritura reservada de Austen se encuentra en su novela "La abadía de Northanger". Esta obra satírica ridiculiza las convenciones de la ficción gótica, pero su autoría sólo se atribuyó a "una dama" cuando se publicó por primera vez.
La decisión de Austen de publicar su obra de forma anónima le permitió expresar su talento literario sin temor a la reacción social.
Sin embargo, aunque las limitaciones sociales fueron sin duda una fuerza motriz que impulsó a Austen a escribir en secreto, su discreción también refleja una conexión profundamente personal y apasionada con su oficio. Escribir no era un mero pasatiempo para Austen; era una expresión profunda y sincera de sus pensamientos, observaciones y emociones.
En secreto, podía escribir con una autenticidad cruda y sin filtros que podría haber sido sofocada en público.

Aunque la escritura secreta de Jane Austen ha sido durante mucho tiempo un tema de intriga, no ha sido hasta hace relativamente poco tiempo cuando han aparecido pruebas concretas que arrojan luz sobre este enigmático aspecto de su vida. Una de las pruebas más convincentes de su autoría encubierta es el descubrimiento de sus diminutos manuscritos "de bolsillo".
Estos libros en miniatura, cada uno de los cuales mide unos 7 por 10 centímetros, fueron descubiertos entre sus objetos personales y ofrecen una visión íntima de su proceso creativo. Contienen historias que escribió de niña y ofrecen valiosos datos sobre sus primeros pasos como escritora.
Lo que resulta especialmente fascinante es que Austen creara estas pequeñas obras maestras para su propia diversión y la de su familia; nunca estuvieron destinadas a la publicación ni a la vista del público.
Uno de los más famosos de estos manuscritos en miniatura es "La historia de Inglaterra", un relato humorístico e irreverente de los monarcas británicos que pone de manifiesto el ingenio y el estilo narrativo lúdico de Austen.
Aunque el tema pueda parecer muy alejado de sus queridas novelas, esta obra ejemplifica su temprana experimentación con la narración y su inclinación por la sátira.
Estos manuscritos en miniatura revelan un aspecto crucial de la escritura de Austen: su pasión por contar historias era profundamente personal. Escribía por puro placer, sin verse limitada por las expectativas o los juicios de la sociedad. El hecho de que creara historias tan intrincadas en miniatura, únicamente para su propio placer, subraya su dedicación al arte.
Cabe señalar que estos manuscritos en miniatura no se descubrieron hasta mucho después de la muerte de Austen. Su hermana, Cassandra, conservó cuidadosamente estos tesoros, asegurándose de que el mundo vislumbraría algún día las profundidades ocultas del talento literario de su hermana. Su existencia refuerza la idea de que la escritura secreta de Austen no era un mero acto de subversión, sino una expresión profunda de sus pensamientos más íntimos y de su creatividad.
El descubrimiento de estos manuscritos en miniatura es un recordatorio conmovedor de que el genio de Jane Austen iba mucho más allá de sus obras publicadas. Su compromiso con la narración, incluso cuando estaba oculta en los confines privados de su familia, demuestra el espíritu indomable de una escritora que estaba decidida a dejar que su voz fuera escuchada, aunque sólo fuera por ella misma y sus confidentes más cercanos.

El descubrimiento de los manuscritos de Jane Austen, minúsculos y meticulosamente elaborados, nos ofrece algo más que una visión de sus primeros esfuerzos creativos: es una ventana abierta a su alma. A medida que profundizamos en estas obras maestras en miniatura, llegamos a comprender a Jane Austen no sólo como autora, sino como persona, arrojando luz sobre la mujer que se esconde tras las famosas novelas.
En "Catherine, or the Bower", un relato que escribió cuando sólo tenía doce años, vemos los inicios de la destreza narrativa de Austen. Los personajes y la trama presagian el ingenio y la sátira social que más tarde definirían sus novelas. Está claro que la narrativa fue parte integrante de su identidad desde una edad temprana.
Además, estos manuscritos en miniatura reflejan el perdurable amor de Austen por la literatura. Su decisión de crear estos pequeños libros no fue un mero pasatiempo, sino una labor de amor. Escribió e ilustró meticulosamente cada uno de ellos, demostrando un compromiso con su oficio que trascendía los límites del reconocimiento público.
Su pasión por contar historias, independientemente de que llegaran o no a un público más amplio, habla de la verdadera esencia de su arte.
Al reflexionar sobre la importancia de estos manuscritos en miniatura, se hace evidente que ofrecen una perspectiva única de la mujer que había detrás de las novelas. Revelan a una Jane Austen que era ella misma sin complejos, que escribía por puro placer y cuyo espíritu creativo no podía ser contenido por las expectativas sociales.
El legado de la escritura secreta de Jane Austen sigue siendo tan relevante hoy como lo fue en su época. En un mundo en el que las normas y expectativas sociales suelen imponer limitaciones a los individuos, la determinación de Austen de escribir en secreto nos recuerda el poder perdurable de la creatividad. Sus manuscritos en miniatura son un testimonio del atractivo intemporal de contar historias y del valor intrínseco de expresarse a través de la palabra escrita.
En una época moderna en la que las voces femeninas siguen luchando por el reconocimiento y la validación, el viaje de Jane Austen ofrece una lección intemporal: la verdadera creatividad no tiene límites, y las historias que contamos, ya sean ocultas o reveladas, tienen el poder de resonar a través de las generaciones. A veces, las historias más poderosas son las que escribimos para nosotros mismos.
Comentarios